Algunos, creo, que son lo suficientemente buenos, para que en el pasado hubieran podido cosechar un éxito aceptable del cual incluso podrían llegar a obtener los ingresos suficientes para subsistir... Sin embargo en la actualidad, hay una saturación de espacios para expresarnos, lo cual nos quita en gran parte el valor de nuestra opinión.
Esta característica pluralidad y secularidad de la posmodernidad, nos da voces a todos, pero le roba la fuerza al mensaje, la ceba entre la multitud de gritos. Yo antes creía que todos los gritos eran en esencia el mismo grito, solo que disfrazado en realidades diferentes, ahora ya no estoy seguro, tal vez sí, tal vez no...
Pero regresando a la cuestión anterior, tal vez antes, precisamente por la carencia de medios para expresarse artística o intelectualmente, eran más visibles los pocos que sí lograban salir adelante en ese estrecho cuello de matraz que se dibujaba.
Algunas personas astutas, optan por el silencio... y utilizan artilugios seductores como el misterio o la sensualidad para captar la atención de ciertas personas... eso me cae gordo, pero en parte me gusta por que los gritos en exceso aturden...
Tal vez sería buena idea organizar un día para que nadie subiera cosas importantes a su facebook o blog o lo que sea, de tal manera que fuera solo algo agradable entrar, y relajante, pero sobre todo, inspirador...
por que en esta habitación con paredes de letras, es fácil olvidar el porqué empezamos a caminar por ahí....
